El siguiente fragmento forma parte del tercer acto de la obra de teatro de Antonio Buero Vallejo, La Tejedora de sueños. Se trata de una versión del mito de la Odisea que centra su atención en la figura de Penélope. En ella encontramos a la reina de Ítaca cansada de esperar a Ulises, y
enamorada de uno de sus pretendientes, Anfino, el único que le había demostrado
amor sincero y a quien intentaba favorecer para que ganara la prueba del arco
que decidiría quién sería finalmente el elegido para dirigir el reino de Ítaca. La siguiente escena
tiene lugar tras la matanza de los pretendientes, incluido Anfino, a manos de
Ulises, después de que este último revelara su verdadera identidad, pues, como recordaréis,
se había presentado en palacio disfrazado de mendigo para poder comprobar
cuál era la situación en su reino y
urdir su venganza.
LA TEJEDORA DE SUEÑOS
ULISES [a Penélope]: ¿No te has percatado de que Telémaco empezaba a odiarte, por tus amores con ese iluso? Pero ahora ya estoy yo aquí, y mi hijo no será otro Orestes.PENÉLOPE: Te he sido fiel.ULISES (gritando): ¡Con el cuerpo solamente!PENÉLOPE: ¿Y qué más querías? Yo era muy joven cuando partiste.ULISES: ¿Y eso qué importa?PENÉLOPE: ¿Por qué te fuiste?ULISES: ¿Por qué has desconfiado de mi vuelta?PENÉLOPE: Han pasado veinte años...ULISES: ¿Y qué? No podemos nosotros suprimir las guerras.PENÉLOPE: ¿Ah, no podéis? Vosotros las hacéis para que nosotras suframos las consecuencias. Nosotras queremos paz, esposo, hijo..., y vosotros nos dais guerras, nos dais el peligro de la infidelidad, convertís a nuestros hijos en nuestros asesinos.ULISES: También morimos.PENÉLOPE: Morir no es nada.ULISES:¿Tendré que recordarte que esta guerra se hizo por causa de una mujer?PENÉLOPE: ¡Mentira! Fue vuestra torpeza de hombres la causa.ULISES: Fue Helena, una mujer, un ser loco, frívolo, peligroso..., como tú. Como tú, que la has envidiado y que te has dedicado a soñar y tejer estérilmente ahí dentro, en vez de cuidar de los ganados y las viñas; en lugar de convertirte en la fiel esposa que aguarda el regreso del marido y que aumenta durante su ausencia las riquezas de los dos. En cuanto a Helena... (Pausa. Penélope se adelanta un paso, expectante.) Te he mentido. ¡Ya no hay Helena, mujer! ¡Ya no existe!PENÉLOPE: ¿Murió?ULISES: No. (Mordiendo las palabras). Pero está fea, y vieja.PENÉLOPE (bajando la cabeza): Ya no me queda ni eso.ULISES: Por eso te lo digo. La has envidiado inútilmente.(Penélope se separa con un gemido de pena).
Antonio Buero Vallejo
La tejedora de sueños, 1952
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Penélope enamorada de otro hombre que no es Ulises, Penélope
infiel, envidiosa de Helena... piensa en el documental de la Odisea de la BBC
que presentamos en una entrada anterior..., y como siempre, comenta y comparte lo que quieras.
