31 oct 2012

9º: Otra Odisea



El siguiente fragmento forma parte del tercer acto de la obra de teatro de Antonio Buero Vallejo, La Tejedora de sueños. Se trata de una versión del mito de la Odisea que centra su atención en la figura de Penélope. En ella encontramos a la reina de Ítaca cansada de esperar a Ulises, y enamorada de uno de sus pretendientes, Anfino, el único que le había demostrado amor sincero y a quien intentaba favorecer para que ganara la prueba del arco que decidiría quién sería finalmente el elegido para dirigir el reino de Ítaca. La siguiente escena tiene lugar tras la matanza de los pretendientes, incluido Anfino, a manos de Ulises, después de que este último revelara su verdadera identidad, pues, como recordaréis, se había presentado en palacio disfrazado de mendigo para poder comprobar cuál  era la situación en su reino y urdir su venganza. 


LA TEJEDORA DE SUEÑOS

ULISES [a Penélope]: ¿No te has percatado de que Telémaco empezaba a odiarte, por tus amores con ese iluso? Pero ahora ya estoy yo aquí, y mi hijo no será otro Orestes.
PENÉLOPE: Te he sido fiel.
ULISES (gritando): ¡Con el cuerpo solamente!
PENÉLOPE: ¿Y qué más querías? Yo era muy joven cuando partiste.
ULISES: ¿Y eso qué importa?
PENÉLOPE: ¿Por qué te fuiste?
ULISES: ¿Por qué has desconfiado de mi vuelta?
PENÉLOPE: Han pasado veinte años...
ULISES: ¿Y qué? No podemos nosotros suprimir las guerras.
PENÉLOPE: ¿Ah, no podéis? Vosotros las hacéis para que nosotras suframos las consecuencias. Nosotras queremos paz, esposo, hijo..., y vosotros nos dais guerras, nos dais el peligro de la infidelidad, convertís a nuestros hijos en nuestros asesinos.
ULISES: También morimos.
PENÉLOPE: Morir no es nada.
ULISES:¿Tendré que recordarte que esta guerra se hizo por causa de una mujer?
PENÉLOPE: ¡Mentira! Fue vuestra torpeza de hombres la causa.
ULISES: Fue Helena, una mujer, un ser loco, frívolo, peligroso..., como tú. Como tú, que la has envidiado y que te has dedicado a soñar y tejer estérilmente ahí dentro, en vez de cuidar de los ganados y las viñas; en lugar de convertirte en la fiel esposa que aguarda el regreso del marido y que aumenta durante su ausencia las riquezas de los dos. En cuanto a Helena... (Pausa. Penélope se adelanta un paso, expectante.) Te he mentido. ¡Ya no hay Helena, mujer! ¡Ya no existe!
PENÉLOPE: ¿Murió?
ULISES: No. (Mordiendo las palabras). Pero está fea, y vieja.
PENÉLOPE (bajando la cabeza): Ya no me queda ni eso.
ULISES: Por eso te lo digo. La has envidiado inútilmente.

(Penélope se separa con un gemido de pena). 

Antonio Buero Vallejo
La tejedora de sueños, 1952



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Penélope enamorada de otro hombre que no es Ulises, Penélope infiel, envidiosa de Helena... piensa en el documental de la Odisea de la BBC que presentamos en una entrada anterior..., y como siempre, comenta y comparte lo que quieras. 

8º: La Odisea según la Fox



Los Simpson
"Cuentos del dominio público"


Si miras los primeros 8 minutos de este capítulo de Los Simpson (ver capítulo) "Cuentos del dominio público" podrás ver una versión de la Odisea al más puro estilo de Los Simpson. ¡Seguramente tú ya estabas pensando en él desde el principio! Como ves, se trata de otra desmitificación irónica de la historia.

De nuevo comparte y comenta lo que te apetezca...

7º: la otra Odisea

LA TELA DE PENÉLOPE O QUIÉN ENGAÑA A QUIÉN

Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.

Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.

De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.

FIN
Augusto Monterroso

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Parece que no era oro todo lo que relucía en la relación entre Penélope y Ulises. ¿Qué opinas sobre este cambio de enfoque? ¿Qué te parece esta desmitificación del mito?

Comenta y comparte lo que quieras

6º: y continuamos con la Odisea... tradicional



Héroes de la Antigua Grecia
Documental de la BBC, 2004

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En este fragmento del documental de la BBC, Héroes de la Antigua Grecia, nos encontramos con otro de los héroes de la guerra de Troya, Ulises, y su mítico regreso a su hogar, Ítaca. Fíjate en la relación de Ulises con su esposa Penélope; comenta lo que consideres más interesante y relaciónalo con lo que tú ya conoces de la historia.

De nuevo, comparte lo que quieras... 

5º: y después de Troya, las mujeres hablan...

TRADUCCIÓN FEMENINA DE HOMERO



Toda la Odisea, con sus viajes, sus sirenas, sus hierbas mágicas, sus animales míticos, sus palacios misteriosos, sus aventuras y sus desastres es, para Penélope, una inútil y tediosa demora en sus amores con Ulises.


Mientras tanto Andrómaca refunfuña: “Que el viejo Homero cuente la historia a su manera. Yo daré mi versión. Yo que la he vivido. Yo, una pobre mujer desdichada. Primero, recuerdo, fue la prohibición de salir de la ciudad. Después tuve que pulir escudos, coser sandalias, fabricar flechas hasta que las manos se me llagaron. Después vendar heridas que sangraban y supuraban y enterrar a los muertos. Después escasearon los víveres y nos alimentamos de ratas y raíces. Después perdí a mi marido y a mis hijos. Después el ejército invadió la ciudad y abusó de mí y de mis hijas. Por fin el vencedor me hizo esclava.”

Marco Denevi
Falsificaciones, 1966

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Piensa en la entrada anterior, el cuadro de Andrómaca cautiva... y silenciosa. En este texto por fin escuchamos su voz. ¿Qué te sugiere esta última frase del texto?

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4º: Y después de Troya...


Frederic Leighton, Andrómaca cautiva, 1888

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Esta es Andrómaca, esposa de Héctor y una de las grandes víctimas de la guerra de Troya. En este cuadro nos la presentan ya cautiva. Busca información sobre ella e intenta interpretar su pose, su vestimenta, el uso de los colores del cuadro, etc. Comenta aspectos de la obra que te parezcan relevantes: disposición de los elementos, objetos que se repiten, relaciones entre los personajes...







3º: Otra Troya más


LA ILÍADA, O EL POEMA DE LA FUERZA

El verdadero héroe, el verdadero tema, el centro de La Ilíada es la fuerza. La fuerza manejada por los hombres, la fuerza que somete a los hombres, la fuerza ante la cual la carne de los hombres se crispa. El alma humana sin cesar aparece modificada por sus relaciones con la fuerza, arrastrada, cegada por la fuerza de que cree disponer, doblegada por la presión de la fuerza que sufre. Los que soñaron que la fuerza, gracias al progreso, pertenecía ya al pasado, pudieron ver en este poema un documento; los que saben discernir la fuerza, hoy como antes, en el centro de toda historia humana, encuentran en él el más bello, el más puro de los espejos.

La fuerza es lo que hace de quienquiera que le esté sometiendo una cosa. Cuando se ejerce hasta el fin, hace del hombre una cosa en el sentido más literal, pues hace de él un cadáver. Había alguien y, un instante después, no hay nadie. Es un cuadro que La Ilíada no se cansa de presentar:  
... los caballos haciendo resonar los carros vacíos por los caminos de la guerra, en duelo de sus conductores sin reproche. Ellos sobre la tierra yacían, de los buitres más queridos que de sus esposas.
El hombre es una cosa arrastrada tras un carro en el polvo: 
Alrededor, los cabellos negros estaban esparcidos, y la cabeza entera en el polvo yacía, antes encantadora; ahora Zeus a sus enemigos había permitido envilecerla en su tierra natal.
La fuerza que mata es una forma sumaria, grosera, de la fuerza. Mucho más variada en sus procedimientos y sorprendente en sus efectos es la otra fuerza, la que no mata; es decir, la que no mata todavía. Matará seguramente o matará quizá, o bien está supeditada sobre el ser al que en cualquier momento puede matar; de todas maneras, transforma al hombre en piedra. Del poder de transformar un hombre en cosa, matándolo procede otro poder, mucho más peligroso aún; el de hacer una cosa de un hombre que todavía vive. Vive, tiene un alma, y sin embargo es una cosa.

Tan implacablemente como la fuerza aplasta, así implacablemente embriaga a quien la posee o cree poseerla. Nadie la posee realmente. En La Ilíada los hombres no se dividen en vencidos, esclavos, suplicantes por un lado y en vencedores, jefes por el otro; no se encuentra en ella un solo hombre que en algún momento no se vea obligado a inclinarse ante la fuerza. Los soldados, aunque libres y armados, no reciben menos órdenes y ultrajes.
A todo hombre del pueblo que veía y gritaba golpeaba con su cetro reprendiéndolo así: "Miserable, mantente tranquilo, escucha hablar a los otros, a tus superiores. No tienes ni valor ni fuerza, no cuentas para nada en el combate, para nada en la asamblea..."
Pero el mismo Aquiles, ese héroe altivo, invicto, aparece en el comienzo del poema llorando de humillación y de dolor impotente, después que le han arrebatado ante sus ojos la mujer que quería hacer su esposa, sin que haya osado oponerse. Agamenón ha humillado a Aquiles con un propósito deliberado, para demostrar que es el amo:
Así sabrás que puedo más que tú, y cualquier otro vacilará antes de tratarme como igual y levantar la cabeza ante mí.
Pero algunos días después el jefe supremo llora a su vez y se ve obligado a rebajarse, a suplicar, y siente el dolor de hacerlo en vano.

La vergüenza del miedo tampoco es perdonada a ninguno de los combatientes. Los héroes tiemblan como los otros. Basta un desafío de Héctor para consternar a todos los griegos, sin excepción, salvo Aquiles y los suyos que están ausentes.
Dijo, y todos callaron y guardaron silencio; tenían vergüenza de rehusar, miedo de aceptar.
Pero desde que Áyax avanza el miedo cambia de lado:
A los troyanos, un estremecimiento de terror hizo desfallecer sus miembros; a Héctor mismo, su corazón saltó en el pecho: pero no tenía derecho a temblar ni a refugiarse...
 Dos días más tarde, Áyax a su vez siente terror:
Zeus padre, desde lo alto, en Áyax hizo subir el miedo. Se detiene, sobrecogido, abandona el escudo de siete pieles, tiembla, mira completamente extraviado la multitud, como un animal...

 La Ilíada o el poema de la fuerza
Simone Weil, 1939


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Lo que plantea la autora de este texto nos hace ver la guerra de Troya como paradigma de las fuerzas, tensiones, sentimientos y relaciones que se ponen en juego en las guerras... ¿Qué te transmite el texto? ¿Puedes enlazarlo con alguna situación social actual? ¿Ves la guerra de Troya de forma diferente después de haberlo leído? 

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30 oct 2012

2º: Otra Troya

EL ORIGEN DE LA GUERRA


Un lugar solitario al pie de los muros de Troya. Entran por distintos lados Menelao y Elena.

-         ¡Detente!
-         ¿Quién eres?
-         ¿No me reconoces?
-         No. Y quítate del paso. Me aguardan mis camaradas. El combate se ha reanudado alrededor del cadáver de Patroclo.
-         Soy Elena, tu mujer. Ahora me llaman Elena de Troya.
-         Troya, Troya. Hace diez años que la sitiamos.
-         Porque hace diez años Paris me raptó y me trajo aquí. ¿No recuerdas?
-         Pero hoy tomaremos la ciudad.
-         Te diré, jamás me acosté con Paris. Con otros puede ser. Pero jamás con Paris. Estoy pura ante tus ojos.
-         ¿Oyes? Ese que gritó es Aquiles. La muerte de Patroclo le sacudió la modorra. ¡Y yo aquí perdiendo el tiempo!
-         La familia de Paris no desperdiciaba oportunidad para humillarme. La madre nunca me dirigió la palabra . Y las hermanas para qué contarte. Odiosas como todas las cuñadas.
-         Nuestras fuerzas se han concentrado en un punto estratégico. La tierra se estremece bajo los carros lanzados a la carrera. El bosque de lanzas hace oscurecer la luz del sol alrededor de las murallas. ¡Sublime espectáculo!
-         El único amable conmigo ha sido Héctor.
-         ¿Héctor? Ese es otro que tiene las horas contadas. Mató a Patroclo y Aquiles se la juró.
-         Pero yo me di mi lugar. Cuando comenzó el sitio de Troya me encerraron en mi dormitorio. Ahora, aprovechando la confusión, pude escapar.
-         Nadie escapará. Troya está irremisiblemente perdida. Tenemos veinte mil soldados, trescientos carros de asalto y, por si fuera poco, tenemos el caballo de Troya.
-         Pude escapar y aquí estoy. Ya no necesitas seguir combatiendo.
-         ¿Qué dice esta insensata? Debemos vengar la muerte de Patroclo.
-         Qué te importa Patroclo. Es asunto de Aquiles. La guerra se hace por mí. ¿No te acuerdas? Paris me raptó y entonces tú...
-         ¿Yo? ¿Qué tiene que ver conmigo toda esa historia de Paris y de tu rapto?
-         Cómo, qué tiene que ver. Soy Elena.
-         ¿O te enviaron los troyanos para que me distraigas con tu cháchara?
-         ¡Soy tu esposa!
-         Basta de cacareos. Debo ir a combatir.
-         Combates para rescatarme. Y aquí me tienes. Se terminó la guerra.
-         Esta mujer se ha vuelto loca. Miren si una guerra que ya dura diez años la vamos a hacer por una muñequita como tú.
-         Y entonces. ¿Por qué la hacen, puedes decirme?
-         ¿Por qué? Ya no me acuerdo. Tampoco interesa. Una vez comenzada la guerra se justifica por sí misma. No hay que buscarle excusas.
-         Pues bien, te lo diré yo. Cuando Paris me raptó...
-         Y dale con Paris. Paris está muerto.
-         ¿Muerto? Vaya, y era hermoso ese babieca. ¡Paris está muerto pero yo estoy viva!
-         Suéltame.
-         No te soltaré. No dejaré que te maten como a Patroclo.
-         ¡Suéltame te digo! Mis camaradas me esperan.
-         Yo te esperé diez años.
-         ¿Quieres convertirme en un desertor?
-         ¿Y tú a mí en una pobre viuda?
-         ¡Apártate!
-         ¡Abrázame, Menelao!
-         ¡Bésame!

Los dos gritan y forcejean rabiosamente. Hasta que él la mata de un lanzazo. Elena cae con una gran mímica teatral. Menelao salta por encima del cuerpo de Elena y, antes de salir, se detiene, mira el cadáver.

-         Me parece haber visto esa cara, alguna vez, hace ya mucho tiempo. Pero ya no recuerdo. ¿Elena? ¿Quién podría ser esta Elena? Quizás alguna espía troyana. Por algo se llamaba Elena de Troya. Hice bien en matarla.

Se va blandiendo la lanza. Y en tanto el ruido de las armas crece, en tanto el cielo arde con el fuego de los incendios y las murallas vacilan y las torres se hunden, Elena duerme plácidamente boca arriba.

Marco Denevi
Falsificaciones, 1966



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Esta nueva versión de la Ilíada rompe con uno de los mitos e ideales de la guerra de Troya. ¿A qué crees que se debe esta amnesia de Menelao? ¿Qué te ha parecido esta escena? ¿Cuál crees que es la intención del autor del texto? 

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29 oct 2012

1º: Comenzamos con Troya...





Esta quizás sea la versión más conocida hoy en día de la guerra de Troya. Seguro que muchos de vosotros os habéis emocionado con esta película. Fíjate en cómo en solo un minuto y medio de tráiler se nos explica una historia casi de principio a fin... ¿Qué te pareció la película como versión de la mítica historia de La Ilíada?

Comenta lo que más llamara tu atención cuando la viste, comparte escenas de la película que te gusten o links a contenidos que te parezcan interesantes, critica los aspectos que desees, etc.